Es reconfortante, energizante y una de las bebidas más consumidas en el mundo. No obstante, aunque ese café matutino parezca inofensivo, lo cierto es que puede interactuar con ciertos medicamentos, desde las pastillas para el resfriado común hasta los antidepresivos. Y, como consecuencia, podría reducir su eficacia o aumentar el riesgo de efectos secundarios.