¿De qué sustancias estamos hablando? Y sobre todo, ¿a qué riesgos nos estamos exponiendo? Los envases metálicos suelen contener recubrimientos poliméricos que actúan como barrera entre el alimento y el metal. Este recubrimiento evita la corrosión de la lata y previene que se alteren las propiedades organolépticas o la calidad del alimento.

Sin embargo, algunos de sus componentes pueden llegar al alimento mediante un proceso denominado migración. Esto puede afectar a la calidad del producto y, en algunos casos, representa un potencial riesgo para la salud del consumidor, bien por su ingestión en cantidades significativas, bien por la exposición acumulativa a través de la dieta a lo largo de la vida.

Mas informacion….