A medida que van pasando los años, la casa se convierte en un espejo de la vida. Esto puede ser bonito, reconfortante, una gran ayuda para la identificación de nuestros propios espacios y ambientes, para la autoafirmación. Pero en ocasiones se acumula sin sentido: recuerdos de viajes, regalos que nunca nos emocionaron, objetos heredados que no usamos… Y todo ello, con la acumulación de los años, puede convertirse en un peso. 

Mas informacion…..