Es una enfermedad mental grave que, sin tratamiento, puede ser incapacitante. Aproximadamente el 1 % de los estadounidenses la padece. Las personas con esta afección pueden oír voces, ver imágenes imaginarias o creer que otras personas controlan sus pensamientos. Estas sensaciones pueden atemorizar a la persona y provocar un comportamiento errático. Aunque no existe cura, el tratamiento suele controlar los síntomas más graves.

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