El perdón, aunque desafiante, puede convertirse en una vía de sanación. Perdonar no significa olvidar ni justificar, sino liberarse del peso que dejan las ofensas, los errores y los conflictos. Y cuando ese perdón se extiende hacia uno mismo, hacia otros o, incluso, entre comunidades, puede abrir la puerta a una forma de bienestar más duradera y auténtica que la que podría traer solo el paso de los días.

Más información…