Y es por eso que el Centro Nacional de Asuntos del Consumidor en Japón ha comenzado a recomendar a sus ciudadanos incluir en el testamento toda la información relativa a cuentas, usuarios y contraseñas, ya sea de nuestras redes sociales o servicios online que tengamos contratados para que nuestros herederos tengan acceso a ellos.
El objetivo de esta recomendación es que la huella digital del fallecido no quede abandonada. Esta huella es el rastro de datos que dejamos cada vez que usamos Internet. Esto incluye los sitios webs que visitamos, los correos electrónicos que enviamos y la información que compartimos online.