La extendida idea de la fragilidad de los más mayores es una construcción propia de la cultura y consecuencia de los prejuicios sociales negativos sobre la vejez. En realidad, hablamos de individuos fuertes que pueden tolerar pérdidas y frustraciones que los más jóvenes no podrían soportar. Si la fragilidad les afecta no es por su edad, sino por otras razones.
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Acabemos con el ‘viejismo’: las personas mayores no son tan frágiles