El microbioma intestinal humano regula funciones clave como la digestión, el metabolismo y la respuesta inmune, además de jugar un papel crucial en la protección contra patógenos y en la producción de vitaminas y otros compuestos beneficiosos. Un desequilibrio (disbiosis) en este ecosistema microscópico puede contribuir al desarrollo de enfermedades inflamatorias, metabólicas y autoinmunes, así como afectar al bienestar mental.
Obeliscos: ¿qué son los enigmáticos habitantes del microbioma humano que acaban de descubrirse?